Waymo lleva sus robotaxis a Las Vegas, su mercado número 15 en Estados Unidos

Waymo comenzó a ofrecer viajes en vehículos autónomos al público en Las Vegas, su decimoquinto mercado comercial en Estados Unidos y el primero en Nevada. El servicio arrancó con decenas de minivanes Ojai, equipadas con la sexta generación de su sistema de conducción. La expansión confirma que los robotaxis avanzan hacia un negocio comercial con competencia real en ciudades de alto flujo turístico.

Un arranque por invitación
El área inicial cubre el Strip al sur de la autopista 589 y la zona de Boulder Junction, con planes de ampliación en ambas. Al principio, los usuarios necesitarán una invitación, aunque Waymo suele abrir el servicio a todo el público en uno o dos meses.
Las minivanes Ojai utilizan un vehículo de Zeekr adaptado con la tecnología de Waymo. La compañía opera ya más de 4,000 vehículos en total y recaudó 16,000 millones de dólares en febrero de 2026, con una valuación de 126,000 millones.
Competencia en el mismo mercado
Nevada autorizó hasta 8,000 vehículos autónomos en el condado de Clark durante doce meses. Waymo podrá operar hasta 1,000; Tesla, hasta 5,000, y Uber, otros 1,000 mediante sus alianzas con Motional y Zoox.
Las Vegas se convierte así en un laboratorio comercial donde varios modelos competirán por los mismos pasajeros. Para los operadores, la ciudad ofrece demanda constante de turistas, eventos y convenciones, además de recorridos cortos y repetitivos que favorecen la operación autónoma.
Implicaciones para transporte, seguros y turismo
La llegada de robotaxis obliga a hoteles, casinos y recintos de eventos a replantear accesos, zonas de ascenso y alianzas de movilidad. También genera preguntas para las aseguradoras, que deben valuar los riesgos de una flota sin conductor y definir responsabilidades en caso de incidentes.
Para destinos turísticos de México, como Cancún o Los Cabos, el caso de Las Vegas es una referencia sobre permisos por volumen y convivencia entre taxis, plataformas y vehículos autónomos. La adopción local todavía luce lejana, pero las decisiones de infraestructura se toman con años de anticipación.





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