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Nvidia se volvió el gran financiero de la IA y las neonubes ponen a prueba su apuesta

Foto del escritor: Ameis Lectores A.C.
Ameis Lectores A.C.
hace 12 minutos
2 min de lectura

Nvidia ya no solo vende los chips de la inteligencia artificial: también financia, garantiza y respalda a muchos de sus clientes. Según un análisis publicado por CNBC, sus compromisos fuera de balance superan los 500,000 millones de dólares hasta su año fiscal 2029. La caída de las llamadas neonubes este mes es la primera prueba seria de ese modelo.


Nvidia se volvió el gran financiero de la IA y las neonubes ponen a prueba su apuesta

Un proveedor que también presta

Las neonubes son empresas que rentan capacidad de cómputo con GPU a laboratorios de IA y corporativos. CoreWeave, Nebius e IREN han perdido al menos 30% de su valor en octubre, en medio del temor a que su crecimiento dependa demasiado de la deuda. Nvidia, por su parte, acumuló su tercera semana a la baja y un retroceso de 7.6% en el mes.


El vínculo con Nvidia es directo. En CoreWeave tiene una participación accionaria y la obligación de comprar hasta 6,300 millones de dólares en capacidad si no aparece otro cliente. Su cartera de inversiones, con posiciones en OpenAI y Anthropic, valía 99,000 millones al segundo trimestre, y además participa en fondos de infraestructura de Brookfield, KKR y Valor.


Garantías que crecen más rápido que la confianza

La mayoría de estos acuerdos solo obligan a Nvidia a pagar si algún participante incumple, pero su tamaño ya llama la atención. Incluye garantías de hasta 105,000 millones para un centro de datos de OpenAI en Ohio y un programa con seis gestoras que contempla hasta 125,000 millones en garantías sobre financiamiento de GPU. Moody's señala que este tipo de respaldo es lo que más crece en 2026.


El mercado de crédito refleja la tensión. CoreWeave carga una deuda cercana a 51,600 millones de dólares y algunos de sus bonos rinden más de 15%. Jensen Huang dijo esta semana que la demanda de las neonubes está por las nubes y que lo que falta es capital de trabajo, aunque sostiene que CoreWeave no necesita su respaldo y que su costo de financiamiento va a la baja.


Lo que significa para las empresas

El episodio muestra que la carrera por la IA ya es tanto financiera como tecnológica. Si el capital se encarece, los proveedores más apalancados podrían frenar su expansión, subir precios o consolidarse. Para Nvidia, el reto es que su papel de banquero del sector no termine contagiando a su negocio principal, que sigue dependiendo de que sus clientes puedan pagar los chips.


Para las empresas mexicanas y latinoamericanas que rentan cómputo para proyectos de IA, la lección es práctica: revisar la solidez financiera del proveedor, no solo su precio por hora de GPU. Conviene repartir cargas entre nubes grandes y especializadas, negociar cláusulas de continuidad y evitar compromisos largos con un solo jugador mientras el mercado define quién puede sostener su crecimiento.

 
 
 

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