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Toyota enfrenta apagón productivo en 14 plantas en Japón debido a fallo informático

La industria automotriz, uno de los pilares esenciales de la economía mundial, no es inmune a las interrupciones provocadas por fallos tecnológicos y ciberataques. Recientemente, Toyota Motor, uno de los fabricantes de vehículos más grandes del mundo, vivió una interrupción inesperada en sus operaciones debido a un fallo informático.



El 29 de agosto de 2023, Toyota Motor anunció la suspensión inmediata de sus operaciones en catorce plantas ubicadas en Japón. Un fallo en el sistema informático que gestiona los pedidos de piezas fue la causa raíz de esta paralización. Inicialmente, se detuvieron las operaciones de doce plantas, pero pronto la cifra se incrementó a catorce, con lo que un total de 28 líneas de producción quedaron fuera de servicio. Lo alarmante del incidente es que, por el momento, la compañía no ha dado una previsión exacta de cuándo podrán retomar sus operaciones.


En medio de la preocupación creciente, un portavoz de Toyota declaró que la causa del fallo no estaba clara y que, inicialmente, no se consideraba como un ciberataque. Sin embargo, este tipo de declaraciones no ha calmado a los inversores y analistas, quienes recordaron el ciberataque que sufrió la empresa en marzo del mismo año. Aquella vez, un ataque dirigido a uno de sus proveedores interrumpió la plataforma de pedidos de la compañía, lo que llevó a la paralización de todas sus fábricas domésticas. Este incidente resultó en una reducción significativa de la producción, aproximadamente 13,000 unidades, que representa cerca del 5% de su producción mensual.


El escenario se complica aún más al considerar las tensiones geopolíticas recientes. Las autoridades japonesas habían iniciado investigaciones sobre el ciberataque de marzo, ya que sucedió poco después de que varios países advirtieran sobre posibles ataques cibernéticos de Rusia. Estas advertencias surgieron debido al apoyo de varios países a las sanciones contra Rusia por su intervención en Ucrania.


Por si fuera poco, este fallo informático y la anterior amenaza cibernética llegan en un momento delicado para Toyota y la industria automotriz en general. La pandemia había provocado una escasez significativa de chips y otros insumos esenciales para la producción de vehículos. Aunque esta situación apenas comenzaba a estabilizarse, la reciente paralización de las plantas de Toyota añade más presión a una cadena de suministro ya tensionada.


Las repercusiones financieras de estos incidentes son evidentes. Tras la noticia de la paralización, las acciones de Toyota Motor registraron un descenso del 0,38% en la Bolsa de Tokio, un indicador claro de la preocupación del mercado.


Las empresas, sin importar su tamaño o reputación, deben estar preparadas para enfrentar y superar estos desafíos. Es esencial invertir en infraestructura tecnológica robusta y sistemas de seguridad avanzados para protegerse de fallos informáticos y ciberataques. La continuidad de las operaciones y la confianza del mercado dependen de ello.


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